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Can Roca

Barcelona, 2019

 

Proyecto muy complicado para mí, por el hecho de ser Sant Andreuenca (nací y he vivido siempre en el barrio) igual que la Taverna Can Roca. Muchas emociones juntas

El recuerdo de José María diciéndote lo que había ese día para comer y que si no te gustaba hacía otra cosa, sin carta, sin precios, sin orden alguno, pero era fantástico sentarte a la mesa y comerte un bocadillo, que hacía delante tuyo, o “lo que tocase” del día. Siempre buenísimo y acompañado de un chiste, una broma o de su compañía cuando se sentaba a la mesa para conversar un rato. Una persona muy querida en el barrio que por desgracia nos dejó demasiado pronto, dejando un difícil testigo para quien viniera detrás.

Mi objetivo era intentar no borrar el recuerdo que tengo y tiene el barrio de la “Taberna Can Roca”. Buscando mantener al máximo los elementos antiguos y distintivos, pero con algunos cambios, con evolución y reinventando el concepto para los nuevos propietarios. En esta línea está el nuevo logo ya que es el mismo nombre, pero con el detalle significativo de poner la “R” invertida.

La antigua taberna llevaba más de 100 años de funcionamiento y no le recuerdo ninguna reforma, creo que la última que se hizo fue en 1975 cuando pasó de ser bodega de vinos a bar. Así que los cambios fueron los indispensables y necesarios: derribar una pared para dejar una cocina abierta al público, nueva y actualizada. Decorar y limpiar el patio, que antes era una mera zona de paso hacia el baño (como en toda buena casa antigua), y convertirlo en zona de exterior para los clientes, blanquear las paredes, restaurar la barra original y la nevera.

Siempre me gustó la cerámica de sus paredes, decidimos potenciarla utilizando su color azul para el resto de los elementos decorativos, diseñé un mueble vitrina a medida en madera lacada con el mismo tono para mostrar los postres, el pan o los productos de temporada con los que se elaborarán los platos.

Espero que los nuevos propietarios mantengan el espíritu del espacio, una antigua fonda convertida en taberna y ahora en un rincón gastronómico.

Pese a la nostalgia que siento al pasar por delante, mucha, estoy muy contenta de que continúe en el barrio y que ahora lleve también un poquito de mí.

 

Ver “el antes y el durante”

“Ana es un valor seguro si quieres apostar a ganar. Se ajustó a un presupuesto
difícil sin perder eficacia ni calidad en ningún momento. Una profesional
multitarea que asesoró y se implicó en todo momento para dar lo mejor para el
proyecto. Ana lo da todo en cada uno de sus proyectos, y así se siente cuando entras
en el bar. No sólo lo digo yo, también mis clientes." Roger González
Roger González
Propietario Bar Torrente